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21

En su estudio de cómo Cervantes recuerda su captura en su literatura, Avalle-Arce dice: «La anécdota en cuanto es vida es infragmentable, con unidad y unicidad de sentido. Pero al hacerse literatura la memoria, impulsada por el designio creador, la pulveriza, y entonces la anécdota se irisa con nueva multiplicidad de sentidos» (273). Goytisolo ve un uso semejante de la literatura en Cervantes: «El problema del cautivo, en la encrucijada de sus creencias, temores, repulsas, deseos, era el de transmutar el desorden y confusión de su vida en un orden literario nuevo: esa empresa creativa -verdadero salto mortal a lo desconocido- capaz de redimirlo de sus claudicaciones y fracasos, de proyectarle idealmente a una realidad superior» (61). También Eisenberg ve un valor terapéutico en la escritura de la Topografía e historia general de Argel -que atribuye a Cervantes-, cuya autoría supondría «un paso esencial hacia la estabilidad mental, alterada, al parecer, por lo que había visto» («Cervantes» 37).

 

22

Para las fechas posibles de realización de estas obras véase la nota 2.

 

23

Para el uso de los personajes alegóricos en Cervantes véase Riley, y Zimic, «El amante.»

 

24

El Rey, un personaje simultáneamente positivo y negativo, refleja la complejidad de la visión cervantina del musulmán, influida por los diferentes individuos que conoció durante su cautiverio, imposibles de reducir a un solo prototipo. Esta negativa a la simplificación condenatoria del otro es una constante que se puede percibir en toda la obra cervantina. El personaje del Rey de Argel anticipa al contradictorio personaje de Agi Morato de Los baños de Argel y de «La historia del cautivo.» Para la ambigüedad de la figura de Agi Morato véase Forcione, p. 152 et seq., y Márquez.

 

25

Para los alicientes y desventajas de la opción de renegar en el caso concreto de Cervantes véase Daniel Eisenberg, «¿Por qué?»

 

26

Para una visión de la deformación de los recuerdos en las narraciones de eventos traumáticos véase el capítulo 2 de Langer.

 

27

Levi, 66. El original dice: «Come te, se una scheggia me ferisce il mantello, / Giorno su giorno la rivesto in silenzio.» La traducción al español es mía.

 

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La crítica se ha preocupado, además, sobre los aspectos de filiación genérica (Ruta; Zimi), tratamiento del tiempo y el espacio (Gai) o estructura   —28→   (Casalduero 119-34; Lowe; Cluff). El Saffar destaca el contenido espiritual de la novela (158). La misma estudiosa hace un resumen de las tendencias críticas que se han aplicado a «La española inglesa» (150-51).

 

29

Johnson sugiere que debemos interpretar la presencia de la historia real en el texto en relación a las expectativas del lector de 1613 (398). El crítico apunta la posibilidad de que Cervantes haya reemplazado un significante histórico de 1605, a Jaime I (paz y buena voluntad), por otro perteneciente a un período ya terminado, Isabel (antagonismo total). El texto subvierte el sistema de expectativas creadas al volver a la verdad histórica de 1605, fecha en la que, según Johnson, Cervantes escribió la novela (394).

 

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Sobre la identificación de la reina Isabel con la Virgen María, véase también Yates.