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[Esta nota aparece en la página 122 del original. (N. del E.)]
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H. Chonon Berkowitz, Pérez Galdós / Spanish Liberal Crusader, Madison, University of Wisconsin Press, 1948; Federico Carlos Sainz de Robles, Un autor en un libro / Galdós, Madrid, Cía. bibliográfica española (1968); Carmen Bravo-Villasante, Galdós visto por sí mismo, Madrid, Magisterio Español, 1970.
3
Cf. G[regorio] Marañón, «Galdós íntimo», La Lectura, XX, 1920, t. 1.º, pp. 71-73. Marañón habla, entre otras muchas cosas, de «la desaliñada sencillez de su indumentaria», la «frugalidad» de su comida, y de cuánto le gustaban hasta sus últimos días «los plátanos de su tierra, con las harinas [que serían el famoso gofio canario] que fueron el primer alimento de su niñez» (72).
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Muchos creían que Galdós y la sencillez eran sinónimos, y J. M. Guimerá puso a un artículo suyo el título de «Galdós o la sencillez», EMC, VIII, 1946, pp. 1-17.
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José de Cubas encontraba en Galdós «una completa anestesia de amor propio» («En casa de Galdós», Blanco y negro, 27-I-94). El mismo Galdós menospreciaba su arte, llamando «novelucha mía» a El doctor Centeno en una carta a Teodoro Llorente Falcó, fechada «abril de 1883». (En T. L. F., Memorias de un setentón, t. V, Valencia, 1947, p. 188). Federico Gil Asensio confirma la «modestia exagerada» de Galdós, por la que siempre «resta importancia a su propia y magna labor» (Hablando con Galdós», Nuevo Mundo, 28-IX-11). Antonio Palomero le atribuía a Galdós «el alcaloide de la modestia» (El Liberal, 14-IV-00). Y el «Chico del escenario» escribió que a Galdós le caracterizaba la «sencillez de la grandeza. Se ha hablado mucho de la modestia de D. Benito; pero nadie, sin apreciarla, podrá darse idea de lo extremosa que es» (España Nueva, 10-XII-18). Henry Lyonnet, al comentar lo silencioso que era Galdós, cuenta que en Madrid se decía de él que «c'est un canario qui ne chante pas». Mientras escuchaba las conversaciones construía con papel de periódicos unas figuras de mujeres de la vida (como antes siluetas de personas conocidas y después pajaritas); cuando se publicó el primer Episodio Nacional, el autor, poco conocido ni de nombre ni de fama, fue identificado entre contertulios de café como «le petit aux cocottes» (Le théatre en Espagne, Paris, 1897, pp. 85, 88).
6
Véase Ramón Pérez de Ayala, «Don Benito el escritor», ABC, 18-XI-48.
7
Cf. los números de El imparcial y El Liberal del 27-III-83.
8
Esto nos explica la existencia en la prensa de Madrid y de provincias de un gran número de textos galdosianos -de tema político pero siempre de un contenido idealista y de altas miras ideológicas y patrióticas. Merecen recogerse y salvarse del olvido.
9
«Don Benito Pérez Galdós», BolRAE, abril de 1920, cuaderno XXXII, t. VII, 137.
10
Véase Alberto Ghiraldo, Libro-homenaje [a Galdós], Madrid, Renacimiento [¿1923?], p. 15.